La no violencia es un camino eficaz hacia la paz. En el mensaje para la celebración de la 50 Jornada Mundial de la Paz, convocada por el Papa Francisco para el Primero de enero del recién iniciado 2017, el santo padre lo ha titulado este año: “La no violencia: un estilo de política para la paz”.
En este enjundioso y breve texto, el obispo de Roma va de lo particular a lo general. La fragmentación que evidencia el mundo en los tiempos actuales tiene sus inicios en el corazón humano. A tal punto que el Papa argentino, aduce que en el interior del hombre se encuentra “el verdadero campo de batalla, en el que se enfrentan la violencia y la paz” (Mensaje, 3).
De la violencia que brota de los corazones es que salen las grandes guerras, las destrucciones y la muerte física y espiritual. De aquí que, el Papa entiende que la propuesta del mensaje salvífico de Jesús es una opción hacia la no violencia y debe ser la elección de todo verdadero discípulo del Señor y de todo líder. La misma Iglesia, “se ha comprometido en el desarrollo de estrategias no violentas para la promoción de la paz en muchos países, implicando incluso a los actores más violentos en un mayor esfuerzo para construir una paz justa y duradera” (4), según afirmación del mismo Papa.
Sin embargo, no sólo la Iglesia y sus miembros exclusivamente se han de preocupar por promover la no violencia, sino el mundo entero. Fruto de ello es que al interno de la misma hay grandes santos y hombres de bien que se han dedicado a promover la no violencia, como es el caso de la Madre Teresa de Calcuta y Juan Pablo II; del mismo modo, el Papa nombra algunos líderes que han trascendido en la historia promoviendo la no violencia como es el caso de Mahatma Gandhi, Khan Abdul Ghaffar Khan, Martin Luther King Jr. y Leymah Gbowee.
Hoy más que nunca se necesitan personas no violentas. El mundo está lleno de temor: líderes mundiales con roles fundamentales que no inspiran confianza ni estabilidad políticas; amenazas por doquier; la paz es cada es más frágil. En el mismo documento el Papa afirma y se cuestiona con gran pesar: “El siglo pasado fue devastado por dos horribles guerras mundiales, conoció la amenaza de la guerra nuclear y un gran número de nuevos conflictos, pero hoy lamentablemente estamos ante una terrible guerra mundial por partes. No es fácil saber si el mundo actualmente es más o menos violento de lo que fue en el pasado, ni si los modernos medios de comunicación y la movilidad que caracteriza nuestra época nos hace más conscientes de la violencia o más habituados a ella.
En cualquier caso, esta violencia que se comete «por partes», en modos y niveles diversos, provoca un enorme sufrimiento que conocemos bien: guerras en diferentes países y continentes; terrorismo, criminalidad y ataques armados impredecibles; abusos contra los emigrantes y las víctimas de la trata; devastación del medio ambiente. ¿Con qué fin? La violencia, ¿permite alcanzar objetivos de valor duradero? Todo lo que obtiene, ¿no se reduce a desencadenar represalias y espirales de conflicto letales que benefician sólo a algunos «señores de la guerra»?” (Mensaje, 2).
Este análisis que el Papa hace a nivel global, se refleja en nuestra propia realidad dominicana: un país con una paz envidiable en la Región hace apenas unos pocos años, hoy también sus calles están llenas de temor y dolor ante los crímenes, robos y asaltos. De aquí que la llamada que hace el Obispo de Roma cae como “anillo al dedo” al momento histórico que vive la República Dominicana: que la no violencia sea un verdadero “estilo de política” que empiece en cada corazón y en cada familia, para que logre permear todos los ciudadanos y todos estamentos gubernamentales de la nación y las acciones en bien de la Patria de Duarte.
Hoy se necesitan hombres y mujeres que elijan la no violencia como modo de actuación y de vida. Padres y madres de familia. Líderes religiosos y comunitarios. Hombres y mujeres. Vecinos. Amigos. Padres e hijos. Maestros y alumnos. Líderes militares. Presidentes y autoridades provinciales y municipales.
Aceptemos el reto del Papa al iniciar el año: “En el 2017, comprometámonos con nuestra oración y acción a ser personas que aparten de su corazón, de sus palabras y de sus gestos la violencia, y a construir comunidades no violentas, que cuiden de la casa común” (Mensaje, 7).
La no violencia se contagia como la sonrisa. ¡Vívela! ¡Promuévela!











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