Vivimos en una sociedad plural, hay de todo para todos. El mundo en la actualidad, parece un gran menú, con la diferencia de que en este menú, siempre puedes conseguir lo que “quieres” porque lo que no está en la lista, lo puedes inventar. Porque lo importante no es tener valores, principios éticos o morales, sino poseer libertad para tener “deseos”, “caprichos” y “emociones” que surjan de las apetencias humanas, sin importar que nazcan de un vacío existencial, producto de las cicatrices del pasado o simplemente decisiones sensibles surgidas de la nada.
Lo dicho anteriormente, de una forma o de otra, es el retrato del mundo en el que vivimos, especialmente en las familias de hoy. Pues, hay una división entre los padres y los hijos. Da la impresión que los progenitores y su prole, tienen informaciones diferentes en su celebro, que los primeros no conocen el lenguaje de los segundos, y que estos, se les olvida quienes los trajeron al mundo, y qué significa deberles la vida a sus padres.
Por eso, una de las palabras más utilizadas en la relación familiar de este tiempo, posiblemente sea: “Te solté en banda”. Que en un lenguaje traducido sería: “no voy a complicarme la vida contigo”, “ya tú no tienes arreglo, haz lo que quieras”, “como no te puedo controlar ni tampoco disciplinarte, voy a darte el espacio para que vivas a tu manera”.
Las frases ya mencionadas, son comunes en muchos hogares donde ya los padres no tienen autoridad sobre sus hijos. De ahí que, esta realidad sea compleja y caótica, haciéndose entonces necesario hacernos varias preguntas para iluminar la situación latente en el mundo real en el que vivimos; ¿cuál es el objetivo de tener hijos?, ¿para qué quiere esta generación tener hijos?, ¿están preparados los jóvenes de hoy para traer seres humanos a este planeta?
Es buenos saber desde ya, que si no hay claridad al responder la pregunta, tampoco se tendrá conciencia de los resultados de aquellos que no tienen la mínima idea del porqué y del para qué permitieron la llegada de una criatura a la sociedad. Aunque no deberíamos en algunos casos hacer esta pregunta, porque muchos hijos llegan por “accidentes”, por un placer momentáneo que generó un embarazo no deseado.
Las generaciones se encontraron y se armó el caos, la anterior está demostrando que no puede con esta generación. Que no tiene las suficientes herramientas para disciplinar y educar a los hijos como debieran. Por eso, muchos tiran la toalla, se rinden, los dejan vivir en “libertad”, aunque sepan que, a la larga, tendrán que asumir las consecuencias de sus malas acciones. Pero, hagamos una parada, cambiemos la página. Hagamos lo posible por aportar lo bueno de una y de otra generación, busquemos las luces y dejemos las oscuridades, ya que al final, las virtudes se deben promover y los antivalores deben corregirse. Reconozcamos lo noble y lo digno de las generaciones y seamos parte de la solución, no del problema.











Discussion about this post